¿Por qué evitar el consumo de alimentos ácidos?

¿Qué son los alimentos ácidos?


Un ácido es considerado tradicionalmente como cualquier compuesto químico que, cuando se disuelve en agua, produce una solución con una actividad de catión hidronio mayor que el agua pura, esto es, un pH menor que 7. Es decir, los alimentos ácidos o acidificantes son aquellos que reducen el pH de nuestro cuerpo.




Falta de consumo de ácidos

Que el pH llegue a ser ácido es debido a múltiples y variadas razones. Un pH ácido puede ocurrir a partir de errores dietéticos por un excesivo consumo de alimentos ácidos y falta de alimentos alcalinos además de varias otras razones.
El cuerpo trata de compensar el pH ácido usando minerales alcalinos. Si la dieta no es una dieta alcalina, o al menos con tendencia a una dieta alcalinizante que contenga suficientes minerales para compensar una acumulación de ácidos en las células se producirá un desequilibrio en su pH. El cual traerá serias consecuencias para su salud en caso de no ser corregido a tiempo.
Como consecuencia de una falta de alimentos alcalinos se crea un desequilibrio acidico que:
  • Disminuirá la capacidad del cuerpo para absorber los minerales y otros nutrientes importantes
  • Disminuirá la producción de energía en las células
  • Disminuirá su capacidad para reparar las células dañadas
  • Disminuirá su capacidad para desintoxicar los metales pesados
  • Disminuirá la capacidad del sistema inmune para combatir y eliminar las células tumorales
Además lo hará mucho más susceptible a la fatiga y la enfermedad.
Un muy pequeño desequilibrio en el pH de la sangre de 6,9, que es sólo ligeramente ácido puede inducir la coma y la muerte. Por suerte para nosotros el cuerpo tiene los llamados “Sistemas Buffer” para mantener unos muy acotados valores manteniendo el mismo en el rango seguro.
Consecuencias del consumo de alimentos ácidos 
El organismo se libera de los excesos de ácidos a través de procesos naturales: orina, materia fecal, transpiración. Cuando no puede eliminarlos totalmente, los ácidos comienzan a acumularse en el cuerpo, dañando zonas claves como las articulaciones y generando problemas óseos. También afectan el sistema circulatorio dando origen a trastornos cardiovasculares, los cuales no se “ven” hasta que el cuadro está declarado.
Los ácidos no sólo ingresan con los alimentos, sino que el estrés puede provocar acidificación, así como una excesiva actividad física o el estar muchas horas en un ambiente cerrado, sin una adecuada oxigenación.
Un esfuerzo físico intenso genera una superproducción de ácido láctico, con lo cual se comienzan a perder bases, sobre todo calcio. Algunas partes que afecta son:
- Tejido conjuntivo subepitelial. No sólo almacena grasas sino también sustancias nutrientes. El tejido conjuntivo intercelular es una comunicación reticulada entre los capilares y las células. Si estos depósitos están colmados con exceso de proteínas, en especial de albúmina, la buena salud es cosa del pasado. Este almacenamiento impide la provisión de las células y el reflujo. Se producen congestiones dolorosas y peligrosas, sistemas. El taponamiento del tejido conjuntivo intermedio tiene como consecuencia que: las células ya no pueden ser alimentadas. Las células grasas ya no pueden movilizarse y renovar y eliminar sus depósitos, lo cual hace fracasar los tratamientos dietéticos.



- Los huesos, también deben considerarse depósitos. Las reservas alcalinas se almacenan especialmente aquí. Y si el cuerpo no tiene más, se sirve de estas existencias.
Las consecuencias de la acidosis no ayuda en absoluto y son parte de la causa de enfermedades de la civilización como el sobrepeso, las enfermedades infantiles, las afecciones dentales, el cerebro con falta de concentración, el reuma, las enfermedades orgánicas generales, el asma bronquial, las alergias, las enfermedades cutáneas, la diabetes, la osteoporosis, el cáncer, y el sistema inmunológico se debilita depende del tipo de acido (o base) que se este tratando.

Acidez estomacal a causa de los alimentos ácidos
Esa sensación de ardor en el pecho, garganta o estómago que ocurre cuando el ácido del estómago regresa hacia el esófago (tubo que transporta la comida desde la boca hacia el estómago) es la llamada acidez estomacal que la mayoría de personas han experimentado alguna vez.
Al comer, los alimentos siguen una trayectoria de la boca al esófago; para ingresar al estómago (donde son "triturados" con la ayuda de los fuertes músculos de sus paredes y los jugos gástricos que éstas segregan) pasan por una apertura denominada hiato que, al actuar como puerta, se cierra en cuanto la comida ha entrado, así impide el reflujo gastroesofágico, es decir, el regreso del bolo alimenticio.
Sin embargo, en ocasiones esta labor no se realiza eficientemente y deja cierto espacio por el cual se fuga ácido clorhídrico; esta sustancia es clave para que se efectúe la digestión, por lo que el estómago la requiere en niveles pH (acidez) comprendidos entre 3, 4 y 5, ya que al ser mayores dan lugar a malestar.

Antiácidos

Los antiácidos se clasifican en los siguientes grupos:


  • Sistémicos. Al interactuar con el ácido estomacal, una parte de ellos se absorbe para neutralizar la acidez y disminuir las molestias; su efecto es rápido e incluyen al bicarbonato de sodio, el cual deberá administrarse en la cantidad establecida por el fabricante (puede variar de una marca a otra) aproximadamente entre 1 y 3 horas después de las comidas y antes de acostarse. El bicarbonato posee elevado contenido de sodio, por lo que no es recomendable su uso en personas con problemas de hipertensión (presión arterial elevada) o trastornos en riñones; asimismo, no es conveniente ingerirlo con grandes cantidades de leche o productos lácteos, ya que puede generar inapetencia, náuseas o vómito.
  • No sistémicos. Al reaccionar con el ácido clorhídrico forman una sal que no se absorbe, lo que ocasiona que su acción sea más lenta y prolongada. Este grupo incluye a las sales de calcio (son potentes y no deben administrarse durante más de dos semanas), magnesio y aluminio (sus efectos son menos fuertes y pueden utilizarse por periodos más largos).
Algunos ejemplos son:


Ingrediente activo
Velocidad de acción


Bicarbonato de sodio (polvo)


Muy rápida


Hidróxido de magnesio (líquido)


Muy rápida


Hidrogenocarbonato de sodio (polvo)


Muy rápida


Carbonato de bismuto, hidrógenocarbonato de sodio y carbonato de magnesio (gel)


Rápida


Carbonato de magnesio (comprimido)


Media


Hidróxido de aluminio y carbonato de magnesio (gel)


Lenta


Carbonato de calcio, hidróxido de aluminio y carbonato de magnesio (gel)


Lenta

Bibliografía 

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